El carpintero y el perro de la luna
Dejando caer el martillo, una y otra, y otra vez, aquel hombre intentaba convencerse que el trabajo no era para el, trató de esconder sus emociones, se las arranco del pecho y mientras éstas se movían con una fuera sobre humana pudo controlarlas, y las metió en un baúl viejo, que el, años atrás, había hecho con sus propias manos, era carpintero. El se llamaba Matías Roble, vivía en una casa humilde pero muy bonita, bien acabada ya que su profesión lo habían convertido en una excelencia en su área, vivía sólo con un perro, feo y chato, que lo llamaba Chango, chango y Matías se sentaban luego del trabajo en la banquita que estaba fuera de su casa, pero una noche de luna llena cuando el encendía su pipa, escucho toser a chango, Matias lo miro sorprendido, chango lo miro, y abrió el hocico y dijo: - Oye viejo asqueroso, porque me pones un nombre tan feo? dijo el perro mientras lamia el hueso de pollo que tenia entre sus patas. Matías soltó la pipa, estaba con la boca abierta, un mied...